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sábado, 21 de julio de 2012

Entrevista con Litto Nebbia / El extraño de pelo Largo




TEXTO: SANTIAGO PFLEIDERER
FOTOGRAFÍA: GUSTAVO FILIPPO

Córdoba, 8 de junio de 2010, para la revista digital de culturas El Vernáculo.

Litto Nebbia no es sólo un cantautor, un intérprete o un productor. Es uno de los músicos más prolíficos, de los letristas más expeditivos y de los artistas más grandes de la canción popular argentina. Revolucionó la música del país en el año 1967: el tipo, junto a Tanguito, creó lo que hoy se conoce como el primer tema del rock nacional: “La Balsa”.
Rodeado de artistas e intelectuales como Moris, Pipo Lernoud, Tanguito, Miguel Abuelo, Luis A. Spinetta y Javier Martínez –entre otros- Litto Nebbia, que provenía de Rosario, comenzó a gestar las bases de nuestro rock en una Buenos Aires violenta. Mientras tímidamente sonaba “estoy muy solo y triste, acá, en este mundo abandonado…” la cana arrasaba con palos y perros. Y eso que en el baño de La Perla del Once cambiaron la letra original, que decía “estoy muy solo y triste, acá, en este mundo de mierda”. La Perla del Once y La Cueva eran los bares donde estos jóvenes comenzaron su gesta intelectual y artística, allá entre 1965 y 1967. Así nacían Los Gatos, Almendra y Manal.
En un hecho meramente anecdótico, Nebbia fue el protagonista de la película El Extraño de Pelo Largo, de Julio Porter (1970), pero le hicieron cortar el pelo porque era “demasiado largo”. Cosas de la época.

El show. Sus palabras.

Litto Nebbia pasó a dar un show íntimo y casi acústico el martes 8 de junio en el Auditorio del CPC de Argüello. En la sala no había más de 60 personas, y Litto nos brindó canciones de todas las épocas, temas inéditos y sus grandes clásicos. Teclados y guitarra acústica fueron todo su acompañamiento. Luego, en un escenario vacío, pudimos charlar con él. 

-Culminaste en Córdoba una gira de recitales acústicos y muy íntimos. ¿Cómo viviste, sin embargo, el show masivo para el acto del Bicentenario de hace unas semanas atrás?
-Eso es una cosa emocionante y, además, una locura la cantidad de gente que había, algo así como un millón de personas. Nunca pensé que íbamos a abrir esta fiesta del Bicentenario en el escenario principal, y bueno, felizmente pasó, y tocamos muy bien porque escuché y vi filmadas las partes. Todos los amigos que invité, fueron. Me emocionó mucho. Y al margen de lo personal, me parece que está muy bueno para el rock argentino, porque ésta es una música que comienza a estar integrada junto al tango y al folclore que son nuestras dos músicas de raíz y la que apareció, con nuevas formas y letras, fue el rock.
En los comienzos, todo el mundo sabe, fue muy difícil, era una música negada y perseguida, y que luego de cuarenta años inicie la fiesta del Bicentenario –presentada, además, por la Presidenta- me parece que para el género es una cosa muy noble y muy emocionante.

-Y vos, como pionero del rock argentino junto a artistas como Moris y Tanguito, ¿cómo ves el panorama actual del rock nacional?
-En el rock –y como pasa con todos los géneros musicales- una vez que pasa el tiempo comienza a desarrollarse masivamente y, por ende, comienza a desarrollarse también el negocio, entonces uno empieza a ver cosas desparejas. Para mi gusto hay cosas excesivamente antiguas y excesivamente comerciales; nunca fue ésa la intención de esto cuando empezamos a hacerlo. Tocábamos lo que escribíamos porque era lo que nos gustaba de alma, y si no le gustaba a nadie seguíamos tocando igual. Hoy en día veo que hay más promoción en general y que todo el mundo quiere ser famoso; no es para mí la esencia del arte. Por supuesto que en este país está lleno de músicos excelentes, pero me estoy refiriendo a lo que puedo ver en los medios de comunicación que únicamente muestran las cosas que tienen éxito masivo, pero no muestran todo lo que hay.

-¿Para vos las cosas buenas funcionan en el under?
-No sé si en el under. Hay seguidores. Yo toco por todos lados, todo el año, y siempre hay gente: cien, doscientos, trescientos, da lo mismo, y no solamente de mi generación, también hay mucha gente joven. Y hay gente a la que no le gusta, por supuesto.

-En el año 1988 fundaste Melopea, tu sello independiente. ¿Cómo ves Internet como herramienta de difusión para los artistas independientes?
-Creo que está bien, siempre y cuando se lo use correctamente. Hay grupos que al sufrir la orfandad de que no les han editado el disco o no los produjo nadie, y tienen una maqueta o demo para mostrar, me parece que eso está bueno para hacerse conocer. Pero después hay otras cosas de Internet que se podrían utilizar mejor, por ejemplo: hoy todo el mundo descarga cosas gratis, y la mayoría de las cosas que se bajan son una porquería porque suenan muy mal. Sería bárbaro que pudieran sentir esa conexión de cuando uno va y consigue un disco que suena súper bien, y podés ver la tapa y todo eso. Mi generación fue educada con la premisa de coleccionar discos, que es como ir armando una biblioteca. Y de Internet muchas veces bajás aire, nada más.

-¿Cuáles son tus próximos pasos como músico y como productor?
-Estoy terminando de producir un disco de Silvina Garré, ella sigue siendo una de mis cantantes favoritas, tiene una voz muy original. Hay muchas mujeres que tienen buenas voces en nuestro país, pero muchas quieren parecer negras o brasileras; ella canta en rosarino, ¿sabés? Es bárbara. Y estamos grabando, yo toco y hago arreglos. El disco saldrá en octubre y estoy contento porque hace mucho que no hacía cosas con ella y tiene la voz intacta. También estoy produciendo un disco del Gato Barbieri, un gran saxofonista; el disco sale en agosto. También estoy haciendo un disco doble que no sé si lo saco a fin de año o en marzo del año que viene, y bueno, sigo tocando. Cuando termine el Mundial me voy a Bolivia, después a España. En el interior o en el exterior, en algún lado siempre estoy tocando.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El Rock es un templo de piedra - Stone Temple Pilots en el Orfeo (Cba). - 5/12/10



:: Texto: Santiago Pfleiderer
El calor y la ansiedad eran las características de un domingo cordobés anormal. Es que el pasado 5 de diciembre iba a realizarse uno de los shows internacionales más mastodónticos en la ciudad de Córdoba: la banda Stone Temple Pilots estaba por tocar en el Orfeo Superdomo; una fecha que prometía altísimos niveles de fuerza y poder, tal como por fin sucedió.
El grupo vino conformado con su alineación original: Scott Weiland (voz), los hermanos Dean DeLeo (guitarras) y Robert DeLeo (bajo), y Eric Kretz (batería). Pasadas las 21:30 h. las luces del Orfeo se apagaron y comenzó un paroxismo sonoro imparable. La puesta escénica era sencilla pero imponente: un gran telón color borravino con un fileteado redondo y especular de la misma línea de la tapa de Stone Temple Pilots (2010) –el último disco de los STP- cubría todo el fondo del escenario, mientras que un impactante juego lumínico acompañaba los temas en cada corte, bajada o subida de la intensidad musical dejando al espectador atento a cada sorpresa de lo que ocurría en las inmaculadas tablas del estadio. De más está decir que el sonido fue como una trilladora de oídos pero con una definición altísima que permitió, durante todo el recital, disfrutar de los sonidos múltiples y originales de una de las bandas más emblemáticas del Rock mundial.
Cuando uno piensa en los Stone Temple Pilots –y los escucha-, indiscutiblemente se le vienen a la cabeza grupos como Pearl Jam, Temple Of The Dog, Nirvana, Soundgarden, luego Audioslave, Rage Against The Machine y Queens Of The Stone Age, bandas que glorificaron la escena rockera allá por los años ’90, basadas en un punk arruinado y desgastado que terminó generando un abanico sonoro y conceptual, uniendo lazos infranqueables entre el hard rock, el grunge, el rock alternativo, el stoner y la balada como forma universal de entender que, entre medio de tanto palo y distorsión, siempre hacen falta unos minutos de calma.
Scott Weiland demostró un profesionalismo intachable. El tipo –vestido de camisa, chalequito, corbata y lentes oscuros- es un frontman educado a la vieja escuela, siempre cerca de su público y coqueteando con sus compañeros de ruta, pero sin caer en arengas agitadoras al estilo de unshowmanbarato. Su voz mantiene el timbre al que nos tiene acostumbrados; con un megáfono la modificaba para aclimatar esa energía tan pura de un show en directo. A su costado izquierdo estaba el bajista Robert DeLeo, altísimo, con sombrero y gafas negras. Empuñaba su bajo como si fuese un contrabajo indomable, y fue seguido toda la noche por un reflector –el otro alumbraba a Weiland- que no dejaba de sugerir que su figura en el escenario es fundamental. Sus toques están cargados de glam y provocación. En la otra punta se encontraba su hermano, Dean DeLeo, el excelentísimo guitarrista que con un poderío a fuerza de distorsiones se ganó la atención de todo el auditorio. El guitarrista, con sobriedad pero una presencia escénica magnética, desperdigaba bases y riffs arrolladores junto a solos filosísimos. En el show desplegó siete violas que no variaron entre las Gibson Les Paul y las Fender Telecaster: filo, crudeza y cristalinidad. Y atrás, rodeado de su set –como amurallado-, el baterista Eric Kretz no paró me meter palos en parches y platillos, como si hubiese estado castigando a su instrumento. Con gran fuerza y abundante buen gusto, Kretz sostuvo la intensidad musical siempre en alto; su sonido es típicamente hardrockero y define muy claramente su toque grunge.
En la hora y media que duró el show, sonaron grandes temas como “Vasoline”, “Wicked Garden”, “Sex Type Thing” y “Crackerman”, sumados a las composiciones del nuevo disco homónimo, Stone Temple Pilots (2010), y a la bella canción “Dancing Days” del grupo Led Zeppelin. Entre tema y tema, los STP se dieron lugar para la zapada y para acompañar los cánticos de un público energizado.
Y el domingo se fue junto con la caminata lenta de 3500 personas en estado de shock en la fatídica búsqueda de un colectivo, remis o taxi. Los Stone Temple Pilots pasaron por Córdoba dando un espectáculo que nos agarró casi por sorpresa, y dejando algo que no muchos esperaban ver: potencia y calidad en estado de máxima pureza.

Sinfonía de la perfección - Yes en el Orfeo - 23/11/10






:: Texto: Santiago Pfleiderer
: Fotografía: Facundo Luque
En medio de un Orfeo casi repleto de gente, vociferaban y aplaudían niños, adolescentes, jóvenes y los tipos y mujeres que eran niños cuando conocieron a esa enigmática banda inglesa de algo que se llamaba Rock Sinfónico. Era la noche del martes 23 de noviembre y Yes, el grupo históricamente conformado por Jon Anderson, Steve Howe, Rick Wakeman, Chris Squire yAlan White ya estaba en Córdoba para presentarse en el marco de la gira Yes – In The Present Tour. La banda sufrió algunos cambios cuando, en el 2008, se enfermó Jon Anderson, su cantante original, y los miembros debieron buscar un reemplazante, así dieron con Benoit David, el perfectísimo vocalista canadiense de la banda tributo Close To The Edge, a través de You Tube. Pero junto con Benoit David se incorporó a Yes el tecladista Oliver Wakeman, hijo de Rick, la leyenda de aire medieval, de capas y trajes tornasolados.
Luces violetas, azules y blancas fueron las que prevalecieron en la oscura profundidad del estadio. Un sonido de Home-Theater en niveles abismales invadió la sala dando comienzo al tema “Siberian Khatru” del disco Close To The Edge. Tal como habíamos anunciado luego de la conferencia de prensa, la banda actualmente conformada por Benoit David, Steve Howe, Oliver Wakeman,Chris Squire y Alan White dio una clase magistral de rock, demostrando que los años son un cúmulo de experiencia constante.
Benoit David mantiene un registro vocal igual al de Jon Anderson en sus años de esplendorosa juventud, y una prolijidad y una limpieza pocas veces vistas en shows en vivo. El tipo es unYesnaturalizado: baila, interactúa con los músicos y con el público, golpea pandeiros y canta los temas como si fueran suyos. Su voz se acopla perfectamente a los coros de Chris Squire, el rudo bajista que hizo temblar las plateas con su Rickenbacker blanco lleno de graves envolventes y de medios percutidos, moviéndose igual que hace cuarenta años y agitando al público con pasitos y gestos de complicidad.
Al costado de Squire, en el rincón, se encontraba Oliver Wakeman rodeado de teclados y sintetizadores que oficiaban de máquina del tiempo: los mismos sonidos, arreglos, fuerza e intensidad que utilizaba su padre, ahora estaban allí siendo ejecutados por sus propias manos. De actitud sobria pero con una conducta musical soberbia y abrasadora, Oliver Wakeman hizo que Yes mantuviera el espíritu sinfónico a capa y espada, sumando progresión tras progresión de la mano del eterno y gloriosoSteve Howe, el violero y estrella de la noche. Howe mantuvo la calidad de show en niveles insuperables con arreglos bellísimos y solos indestructibles. Una Fender Strato roja, una guitarra acústica, una PRS azul montada en un soporte, un laúd y la clásica Gibson Signature ES175 fueron las violas con las Steve Howe desplegó todo su arsenal técnico y de buen gusto para llenar de contundencia el show de una banda monolítica. Y si de fuerza y de firmeza estamos hablando, el mérito se lo lleva Alan White, el batero que, escondido atrás de una bata jazzera y completísima, marcó un pulso imparable lleno de tiempos irregulares con los increíbles unísonos de Steve Howe y Oliver Wakeman.
Sin dudas, los puntos más incandescentes del show se dieron en los temas “Siberian Khatru”, “And You And I” del disco Close To The Edge –cuando el romanticismo invadió el estadio-, “Mood For A Day / Intersection Blues” (en el que Steve Howe cazó una guitarra acústica e interpretó unos solos magníficos), y, por supuesto, la gente enloqueció cuando sonaron los primeros acordes de “Owner of a Lonely Heart” que mantuvo al público de pie, aplaudiendo y bailando. El clima de progresión más intenso fue cuando sonó “Roundabout” del disco Fragile, quizá uno de los temas más elaborados y mejor logrados desde los parámetros del rock progresivo. Y cuando todo parecía acabar, apareció “Starship Trooper”, el bis más apoteótico que pudimos ver los cordobeses en un show en vivo.
Por los pasillos del Orfeo la gente se abrazaba y sólo se veían caras felices. Yes deslumbró a los cordobeses y demostró que más que un mito, es un clásico siempre renovado.
Lista de temas:
1. Siberian Khatru
2. I've Seen All Good People
3. Tempus Fugit
4. Perpetual Change
5. And You and I
6. Mood For A Day / Intersection Blues
7. Owner of a Lonely Heart
8. Heart of the Sunrise
9. Roundabout
10. Starship Trooper (Bis)

Más que un mito, un clásico siempre renovado - Yes en Córdoba, Conferencia de Prensa - 22/11/10



Texto: Ma. Antonella Cozzi + Santiago Pfleiderer
Fotografía: Ma. Antonella Cozzi
El Día de la Música tuvo en Córdoba un plus de energía y misticismo. Es que a la hora 19 del lunes 22 de noviembre estaba pautada la conferencia de prensa con los miembros actuales del mítico grupo Yes, máximos exponentes del rock sinfónico, en una sala del lujoso hotel Holliday Inn. Luego de esperar unos minutos, la ansiedad de todos fue diluida con un “¡Hello!” que sonó desde el pasillo: el bajista Chris Squire encabezaba la fila. Yes convocó a la prensa para demostrar que no es sólo una leyenda y para brindar datos de la gira que lo trae a la Argentina.
La banda viene conformada por Benoit David (voz, en reemplazo de Jon Anderson), Steve Howe (guitarras), Oliver Wakeman (teclados, en lugar de su padre, Rick Wakeman), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería). La línea original del grupo (Howe, Squire y White) promete dar implacables lecciones de verdadero rock, mientras que la voz del nuevo cantante -Benoit David- es muy aplaudida, ya que fue seleccionada de una banda tributo de origen canadiense (Close To The Edge), y las teclas de Oliver Wakeman tienen una larga huella en la ruta.
Así es: Yes llega a Córdoba por primera vez para deleitarnos con canciones que hace ya cuarenta años forman parte del Universo. La legendaria banda actuará hoy martes 23 de noviembre a las 21:30 h. en el Orfeo Superdomo.
La Conferencia
Benoit David, como ya dijimos, cantaba en un grupo tributo a Yes hasta que fue “descubierto” por You Tube y comenzó a hacerlo en la formación real: “Yo conocía la música de Yes desde antes de entrar en la banda, así que fue interesante tocar toda esa magnífica música con los intérpretes reales. (…) Me sentí muy sorprendido. Varios de mis amigos bromeaban sobre eso: “Hey, sabés que esa banda de Londres está buscando un cantante…”; y yo pensaba “sí, claro”. Pero fue real, eso fue lo que realmente pasó, fue muy sorprendente”.
Yes es una banda que siempre estuvo en carrera. Sólo pararon de actuar por situaciones muy particulares y por períodos muy cortos, por lo que nunca hubo una separación real ni definitiva de la banda. Hace cuarenta años que Yes está arriba de los escenarios, pero no son nostálgicos, sino que tratan con respeto a sus temas más viejos, los tocan, y siguen componiendo canciones nuevas. En la conferencia se les preguntó qué sienten tocando, a la distancia, canciones del disco Drama, a lo que Chris Squire respondió: “Nos sentimos muy bien. De hecho, ésas no son precisamente las canciones más viejas que tocamos. Interpretamos temas que tienen incluso diez años más que ésos. Pero tomamos la oportunidad con Oliver y Benoit de tocar canciones que no hemos tocado en los últimos años”.
“Afortunadamente podemos tocar mucha música de nuestro repertorio; todo el tiempo mirar atrás y luego tratar de seguir adelante. Así, cuando miramos atrás podemos elegir música”. (Steve Howe).
“Creo que a mucha gente le gustamos por los clásicos que tocamos, pero a nosotros también nos agrada mucho interpretar nuestra nueva música”. (Alan White).
“Tratamos de tocarlas (a las canciones viejas) mejor que en los últimos 39 años. Es una gran sensación tener una música que resiste los años, y que la audiencia siga viniendo a vernos. Además, tratamos de seguir tocando las canciones de siempre en sus versiones originales”. (Chris Squire).
Por su parte, Steve Howe vino a actuar a Córdoba en la década del ‘90 en el marco de una gira nacional. En el pub donde tocaba se cortó la luz y terminó actuando a oscuras con su guitarra en forma acústica. Howe rememoró esa visita: “Sí, recuerdo muy bien el tour; fue en 1994. Estuve tocando solo con mi guitarra, fue una bella experiencia, muy disfrutable, y la respuesta fue increíble. Fue mi primera experiencia tocando en Buenos Aires y en Córdoba. En fin, muy agradable. Feliz de volver y estar aquí de nuevo”.
Yes se encuentra grabando un nuevo material discográfico (que aparentemente contará con la participación en producción de Trevor Horn–vocalista en el disco Drama-) con temas completamente nuevos. En enero retomarán las sesiones de grabación para tenerlo listo en marzo de 2011. En el show de mañana no adelantarán temas del próximo disco porque, según declaran, “estuvimos grabando en Los Ángeles por un tiempo. Es todo material nuevo. Pero no está terminado aún”. (Oliver Wakeman).
“Lo que hicimos cuando comenzamos a trabajar en el material para este álbum, fue intentar presentar todo fresco y utilizar nuevos recursos”. (Chris Squire)
Oliver Wakeman está a cargo de las teclas en la actual Yes. Es hijo de Rick Wakeman, el clásico tecladista de la banda y compositor de muchísimos y excelentes discos solistas. Respecto a la reacción de su padre al enterarse de que Oliver iba a ocupar su lugar, el joven tecladista recordó: “Se puso realmente feliz, creo. Yo recibí un llamado de Steve (Howe) preguntándome si quería pertenecer a la banda. Y llamé a mi padre para contarle y que me diera su opinión, y él me dijo que me recomendaría de todas formas. Así que todo el mundo parecía impulsarme a que lo hiciera. Él también estaba feliz”.
La historia y el mito
Los años ‘60 se estaban yendo cuando en la costa oeste de Estados Unidos el Flower Power agitaba los corazones de una juventud golpeada por la Guerra de Vietnam y el ácido lisérgico coloreaba los bodegones donde Jimi Hendrix, Janis Joplin y The Doors iluminaban un presente de revolución y un futuro de paz. Mientras, en Inglaterra, el folk y el blues comenzaban a sonar más fuerte y la psicodelia nacía de un capullo tecnicolor. El blues eléctrico norteamericano caló fuerte en bandas inglesas como The Yardbirds, Cream y Led Zeppelin, dando lugar a prestigiosos violeros como Jeff Beck, Eric Clapton, Jimmy Page y John Mayall. Mientras tanto, también se iban acercando a las islas británicas otros sonidos más vinculados al folk y bandas como Jefferson Airplane, The Velvet Underground y Grateful Dead, junto a artistas como Bob Dylan y los poetas de Beat Generation, llevaron a Gran Bretaña un mundo sonoro que pronto fue adoptado y adaptado. Así, con toda la fuerza del blues urbano y con las experiencias obtenidas a través de la psicodelia, surgieron en Inglaterra los grupos más representativos del rock progresivo, sinfónico y psicodélico: Pink Floyd, Gentle Giant, Arthur Brown, Atomic Rooster y Yes son algunas de estas bandas.
Jugando con el virtuosismo de la música clásica y mezclando las raíces negras con la locura urbana, Yes se caracterizó siempre por ir a la vanguardia con sonidos futuristas anclados en temáticas medievales o folklóricas, resumiendo las inquietudes musicales de toda una generación.
+Info
Yes se presentará esta noche en Orfeo Superdomo a las 21.30 h. El recital estará teloneado por la banda cordobesa Los Mersey Mustards, que ya cuenta en su haber con un disco editado por Litto Nebbia.

Viaje desde el mundo a la canción - Gabo Ferro en Córdoba - 29/10/10





:: Texto: santiago Pfleiderer
: Fotografía: José Abecasis
La canción es una de las expresiones musicales más antiguas y con mayores proyecciones a futuro en el mundo. Desde la Grecia antigua, pasando por la Edad Media y atravesando toda la Modernidad, la canción se renueva al ritmo de la historia. Sin dudas, el pasado viernes 26 de noviembre se reafirmó esta idea: el cantautor Gabo Ferro se adueñó de las tablas de Club R para regalarnos un puñado de frescas canciones.
Juglar del adoquín y de la noche
Luego de editar un nuevo material discográfico titulado El hambre y las ganas de comer, el músico se presentó en Córdoba para regalarnos su arte en un clima de intimidad. Fue así que el viernes 26 de noviembre, ante una audiencia expectante y feliz, Gabo Ferro repasó una gran cantidad de temas de su repertorio solista bajo una tímida puesta de luces y con un sonido realmente contundente. Gabo vino a presentar su último disco acompañado de su banda conformada porSantiago Campiano en guitarras,Emiliano Caffarelli en bajo, Agustín Durañona en teclados,Federico Vázquez Gil en sintetizadores, y Franco Moscuzza en batería. El show alternó momentos de suma intensidad generados por la banda y las nuevas composiciones de Gabo llenas de fuerza y electricidad, con su clásico repertorio de canciones acústicas; los músicos iban y venían dependiendo de la lista de temas. El hambre y las ganas de comer es un disco eléctrico y potente que reúne lo mejor del espíritu setentero vinculado con exploraciones más cercanas al popy a un sonido beat. El grupo suena tremendamente ajustado y cada pieza está recubierta de buen gusto y de alto nivel compositivo sin dejar de bogar por la simpleza auditiva que la canción, como tal, exige.
El hambre y las ganas de comer reúne trece temas cuya lírica fue compuesta por el poeta y novelistaPablo Ramos, radicado en Berlín. Las letras están llenas de lugares para-nada comunes, de humor y de un inherente aire de bohemia.
Entre las idas y venidas de sus músicos, Gabo Ferro, sólo con su guitarra Gibson ES-335, interpretó de manera semi-acústica sus canciones minimalistas, bellas, adornadas de arpegios y de acordes con texturas rockeras, jugando con tiempos y disonancias, subiendo y cayendo en múltiples intensidades. Vale recordar que es un cantor experimental, y lo demuestra haciendo uso de falsetes –más allá de su alto tono característico-, susurros y vociferadas acompañando las cadencias armónicas y melódicas ejecutadas en la guitarra. La poesía de las canciones de Gabohabla de vivencias trastocadas por una gota surrealista, de recuerdos distorsionados y de marcas de fuego; letras llenas de humor y llenas de melancolía, de deseos de futuro y de deseos de olvido.
Temas como “A Algún Puerto del Mar Muerto”, “Sólo Tenemos Ciencia”, “¿Por qué no Llorás un Poco?”, “La Casa; Nuestros Discos”, “Volví al Jardín”, “Costurera y Carpintero“ y “El Cuadro de mi Daño” fueron algunos de los temas clásicos de Gabo Ferro que sonaron en Club R junto a sus nuevas canciones.
Hay que aclarar que a Gabo se lo inscribe dentro de un circuito de cantautores jóvenes con los cuales él comulga, actúa y produce; entre ellos están Flopa, Florencia Ruiz, Ariel Minimal yLisandro Aristimuño, entre otros talentosos y renovadores artistas que pregonan la canción militante de las producciones independientes; incluso se lo ha llegado a comparar con Miguel Abuelo por su cercanía al folk y por su actitud de nihilismo frente al mundo del espectáculo mediático y comercial.
Se hace camino al andar
El músico y poeta, que además es historiador y docente universitario, comenzó en los años ‘90 a actuar al frente de una banda de hardcore llamada Porco, después de haber cursado estudios en Psicología. Luego de una ascendente carrera -con dos discos publicados- y de haber atraído la atención de la prensa, Gabo Ferro abandonó la banda en el año 1997 y, en un silencio musical que duró siete años, estudió, se recibió y se doctoró en Historia, publicando un libro, –su tesis- tituladoBarbarie Y Civilización: Sangre, Monstruos Y Vampiros Durante El Segundo Gobierno De Rosas (1835-1852), adquiriendo una Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes en el año 2005. Atraído por una propuesta del líder de Pez y ex Fabulosos Cadillacs, Ariel Minimal, publicó el álbum Canciones que un hombre no debería cantar (Azione Atigianale, 2005) calificado por la crítica especializada como el mejor disco de ese año. Al año siguiente apareció su segundo disco titulado Todo lo sólido se desvanece en el aire (Azione Artigianale, 2006) seguido de Mañana no debe seguir siendo esto (Azione Artigianale, 2007) captando la atención de la crítica y de un público ávido de nuevas plumas frescas, y manteniendo su relación con el sello independiente deAriel Minimal.
En el año 2008 Gabo Ferro presentó Amar, temer, partir bajo el sello propio llamado Costurera Carpintero, siendo ya parte indiscutible de la nueva cancionística argentina. Al año siguiente publicó el disco Boca arriba (Oui Oui Records / Costurera Carpintero, 2009) en medio de giras por Europa y por el interior de toda la Argentina. También, ese mismo año, editó un disco titulado Nada para el destino en colaboración con Flopa y Ral Varoni. En el año 2010, Gabo Ferro publicó su segundo libro,Degenerados, anormales y delincuentes: gestos entre ciencia, política y representaciones en el caso argentino (Marea Editorial). El hambre y las ganas de comer (Oui Oui Records, 2010) es el último material discográfico de Ferro y cuenta con la lírica del escritorPablo Ramos.

Fusión y reacción en cadena - Scott Henderson en Córdoba - 24/11/10





:: Texto: Santiago Pfleiderer
:: Fotografía: Agustina José
Era la noche del miércoles 24 de noviembre, y en la ciudad de Córdoba estaba a punto de desatarse uno de los espectáculos más esperados del año. El virtuosísimo violero Scott Hendersoniba a presentarse en el Espacio Quality junto al bajista Jeff Berlin y a Dennis Chambers, el mejor baterista del mundo, sin dudas. El súper trío de Jazz Rock y Fusión, conformado por tres de los músicos más virtuosos y versátiles de la escena del jazz mundial, tenía pautado un show para las 22h., pero la función se retrasó una hora.
A las 23 las luces del salón se apagaron y subieron al escenario los tres músicos llenos de un aura de magia y glorificación. Es que tanto Henderson como Berlin y Chambers han adquirido insuperable reputación en los años ´80 y ´90 al haber sido parte de grandilocuentes bandas de Jazz y Fusión, y gracias a medios alternativos como You Tube, han sido glorificados por toda una generación de jóvenes músicos y melómanos. Scott Henderson ha sido parte de la Chick CoreaElektric Band, y tocó con músicos de la talla de Joe Zawinul y Jean-Luc Ponty. Jeff Berlin tiene una sólida carrera musical, y Jaco Pastorius llegó a decir que era mucho mejor solista que él, además de ser considerado el mejor bajista del mundo por músicos como Marcus Miller. Y Dennis Chambers, sin dudas, es el batero más versátil, rápido y generador de buen gusto y musicalidad en la faz de la tierra: el tipo ha participado en infinidad de proyectos musicales, entre los cuales se encuentran trabajos realizados con artistas como Greg Howe, Billy Sheehan, Mike Stern, Victor Wooten y Carlos Santana.
El show comenzó sin detonar, pero con un groove que se presumía imparable. Al finalizar el primer tema, Jeff Berlin se animó a decir algunas palabras en un español casi perfecto, y aclaró que la demora en comenzar a tocar se debió a que se habían suspendido dos vuelos desde Neuquén –ciudad en la que habían actuado anteriormente- y que la gente encargada de la organización del evento pagó el alquiler de un jet privado para que los músicos estuvieran a tiempo en Córdoba y el espectáculo pudiera realizarse. El salón estalló en aplausos.
Scott Henderson empuñó durante todo el show una viola Suhr modelo Strato de color verde-agua, ejecutando cada nota con la palanca de trémolo y un over drive chicloso, haciendo gala de una inconfundible tradición ochentosa que lo inscribe a la par de bandas como Weather Report, pero con una impronta guitarrística marcada por Led Zeppelin y la épica viola de Jimmy Page. En el otro extremo del escenario se encontraba Jeff Berlin, un tipo gigante y con una onda pocas veces vista: fue interlocutor constante entre el público y la banda, contando chistes y aclarando situaciones de escenario. Berlin demostró ser uno de los solistas de bajo más contundentes y expresivos, llenando cada tema con walking bass similares a una locomotora y con todo el groovedel planeta, como cuando interpretó libremente algunos pasajes de “Tears In Heaven”, de Eric Clapton. Y si de groove estamos hablando, esa palabra le calza justa y enteramente a Dennis Chambers, el batero de conjuntito rojo, lentes y gorra que no deja un parche sin azotar. Su estilo es un derroche de buen gusto, arreglos sutiles y fuerza bruta, dueño de una técnica implacable y de una velocidad sin igual. Luego de cada solo de Chambers, el público llegaba al transe.
Fueron dos horas de explosiones incontenibles llenas de Jazz Rock, Fusión, Blues y Funk. Scott Henderson, Jeff Berlin y Dennis Chambers dejaron estampada el aura típica de los grandes, y el recuerdo de una noche que difícilmente podremos olvidar.

Eruca Sativa presentó ES en el Teatro Real - 23/09/10



El hall del Teatro Real estaba repleto de caras ansiosas y la fila daba la vuelta en la esquina. Eran las 22 horas y las luces de la sala principal se apagaron. De ahí en más fue todo pirotecnia.
A poco más de tres años de nacimiento, y a casi dos años exactos del lanzamiento de su primer disco La Carne, la tremenda y poderosa banda local conformada por Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera presentó su segundo material discográfico titulado ES en unTeatro Real colmado de gente –más de 700 personas-, y quedaron varios cientos afuera.
Los chicos saben cómo sonar. El show –que duró casi dos horas- tuvo un sonido atronador, fuerte y poderoso sin perder una milésima de calidad, sumado a una imponente puesta de luces que matizaba con las intensidades climáticas generadas en cada tema. La banda presentó los catorce tracks que integran a ES y, además, tocaron clásicos –porque ya son clásicos- como “Marca tus marcas”, “Para nadie” y “Frío cemento” en el cierre. De los temas del disco nuevo se destacan grandes composiciones y letras como “Mi apuesta”, “Mi canción” –ejecutada con tres guitarras acústicas, tal y como fue grabada en el álbum-, “Para ser” –una canción bella que en el disco cuenta con la voz y la viola de David Lebón-, el corte difusión titulado “La Carne” y un tremendo tema experimental cargado de stoner y psicodelia llamado “Quemás”. El percusionista Fernando Caballero y el guitarrista Titi Rivarola subieron a las tablas como músicos invitados.
Eruca Sativa es una gran familia en la cual participan, viajan en las giras y apoyan el proyecto un equipo de técnicos, asistentes, y músicos como Martín Gómez y Lucas Gómez -de la banda Rosas y Espinas-, Fernando Caballero –de La Desatanudos- y Titi Rivarola –deTórax-, quienes asisten a Eruca Sativa en cuestiones de sonido, escenario y de identidad sonora logrando un potencial que se ve reflejado tanto en los discos como en sus performances.
Desde finales del año 2007 a esta parte, Eruca Sativa ya tiene dos discos en su haber y una extensa ruta recorrida en giras y escenarios. Sin dudas que Lula, Brenda y Gabriel son un ejemplo de tenacidad, de persistencia, son un ejemplo de trabajo incansable. Eruca Sativa la banda de Córdoba que más ha crecido en los últimos años; es un fiel reflejo de la autogestión bien realizada y demuestran que para vivir de la música hay que federalizarse.
Eruca Sativa es un rompehielos a toda máquina. El camino queda abierto.
Texto: Santiago Pfleiderer. Fotos: Fernando Bordón.