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lunes, 12 de mayo de 2014

LEYENDAS DEL ROCK: CROW / SOBREVUELAN BAJO LAS AVES NEGRAS DEL ROCK



Por Santiago Pfleiderer, jueves 26/12/13
san.pflei@gmail.com

En una Norteamérica herida de muerte por la Guerra de Vietnam, la juventud, angustiada, comenzó a rebelarse y a denunciar los flagelos del conflicto bélico. A finales de la década del 60, tocados por las lecturas de escritores de la Beat Generation como, por ejemplo, Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William Burroughs, y sacudidos por las letras de trovadores como Bob Dylan, los jóvenes comenzaron a solidificar una identidad basada en el amor, en la vida en comunidad, en la producción de alimentos orgánicos, en la experimentación sensorial con drogas lisérgicas, y vieron en la música rock el soporte para descargar sus denuncias. En estas convulsionadas épocas muchos artistas levantaban los estandartes de la paz y del amor como única religión entendidos como los valores para sostener la armonía y la comprensión entre los seres humanos. En el año 1967, The Beatles publicaban el discoSargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band, y por la Costa Oeste militaban Jimi Hendrix, The Doors, Janis Joplin, Jerry García y los Grateful Dead, entre otras grandes figuras de esa emergente Cultura Rock. En Latinoamérica, Gabriel García Márquez publicaba Cien Años de Soledad como parte de ese fenómeno literario llamado Boom de la literatura latinoamericana, amparado por la nueva narrativa compartida por Borges, Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Juan Rulfo, entre otras brillantes plumas. Para esa época surgían en Argentina Los Gatos, Almendra y Manal, las primeras bandas del rock vernáculo.

En la ciudad de Mineápolis (EEUU), en el año 1967, nacía una de las grandes bandas del rock en inglés: Crow, un grupo que supo adaptar los sonidos y las inquietudes de su época basando su música en el rythm and blues, en grandes improvisaciones y en amplias lagunas musicales como lo hacían The Animals, The Zombies y otras bandas que tomaban como influencia la riquísima y enigmática música negra.

Crow estaba conformado por el cantante David Wagner, el guitarrista Dick Wiegand, el bajista Larry Wiegand, el tecladista Middlemist Kink y por el baterista Harry Nehls que sería sustituido por Deni Craswell. Inicialmente el grupo se llamaba South 40 hasta que, empujados por la creciente popularidad, decidieron cambiar el nombre por Crow (Cuervo) y así justificar, de alguna manera, el tinte de oscuridad sonoro de la banda. Resulta extraño, porque el sonido de Crow tiene una fuerte vinculación con esas experimentaciones con mira hacia lo latino a lo Rolling Stones, como en el tema “Sympahty for the devil”, o en las explosiones histriónicas al estilo de Arthur Brown, ambos ingleses.

En 1969 la banda debutó con su álbum Crow Music haciendo estallar las planillas de los ránkings y, entre 1970 y 1971, la banda lideró los primeros puestos en Norteamérica y en Reino Unido. La influencia de Crow fue tan fuerte que la banda británica Black Sabbath realizó un cover memorable del tema “Evil Woman” catapultando completamente al éxito a la gran banda de Mineápolis. Pero inesperadamente, en 1971, el cantante David Wagner abandonó la formación y fue reemplazado por Mick Stanhope. El éxito de la banda comenzó a decaer y en 1972 el grupo decidió separarse.

Tras largos ocho años de ausencia, y habiendo dejado un legado invaluable para la música y la Cultura Rock, Crow retornó a los escenarios con su cantante original, David Wagner, en 1981, y un año más tarde lanzaron un nuevo álbum titulado Crow On The Road. El grupo se tomó otro descanso para que sus integrantes pudieran desarrollar carreras solistas. Muchos años más tarde, en el año 2005, la banda editó un nuevo disco tituladoBefore The Storm manteniendo vivo el mito y el legado de esas canciones que jamás se apagarán.

Crow es una de esas bandas que logra reflejar con fidelidad extrema el espíritu de una época identificable inexorablemente con el sonido de su música. Si sienten que ya está todo hecho, que nada puede sorprenderlos, escuchen a Crow, ésta banda va a hacer que salten un poquito de la silla.

POL CASTILLO CUMPLE 12 AÑOS DE BLUES / HAY MUCHO BLUES SOBRE LA RUTA


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, jueves 19/12/13
san.pflei@gmail.com

El rudo motor V8 se enciende y la Chevy comienza a andar. Las botas aprietan el embrague y los anillos tintinean en la mano mientras la palanca de cambios le da velocidad al coche. La tarde cae junto a un sol pesado y resacoso. El auto atraviesa el viejo puente y la jungla de postes y de cables va quedando atrás al igual que esos muertos gigantes de vidrio y hormigón.

Los cuatro muchachos van relajados. Saben que el viaje es largo y que no será fácil; tampoco se puede regresar. La Chevy ruge y sobre su capota tiembla la toma de aire del motor. La pintura metalizada brilla en el reflejo del ocaso y se pierde en algunos machucones de la chapa, pero es normal en un vehículo con experiencia, las famosas “heridas de guerra” de un viejo soldado. Ya en la ruta, los cuatro hombres se entregan a su destino. El equipaje mínimo y los instrumentos cargados en el baúl –porque es inaceptable ocupar el baúl de una vieja Chevy con un tubo de gas.- Vaqueros semi gastados, botas y borceguís, remeras de mangas rotas y camisas desprendidas, gafas de sol y cigarrillos apaciguados en el viento tibio de la tarde que muere.

Al costado de la ruta se va filmando la experiencia de los años y de la vida, esa tierra fértil en la cual se siembra la semilla de la paciencia. Silba la tierra por sus grietas. El auto es azafrán bajo el sol amenazante de la siesta y es plata pulida bajo el brillo de la luna ausente. Pircas, barro, paja, toldos, techos hechos con la selva, con el desierto. Y los retumbes de los parches ancestrales les dan vueltas los ojos y los cuatro hombres pierden la visión en un trance lleno de colores y de imágenes del futuro. La ayahuasca y el cuero corren por los brazos, en las espaldas duras y resecas como las tierras del desierto. Alacranes y serpientes caminan sobre sus pies en una danza sincrónica y convulsa llena de semillas, de tejidos y de sonidos fermentados en la boca del tiempo. Los cuatro hombres han venido a vengar a la gran Serpiente Emplumada en guerras nocturnas con olor a sexo, en batallas sofocadas por la tierra y las sombras, en nombre de cada una de sus plumas que somos nosotros con sus colores y aromas a desiertos, llanuras, selvas y cordilleras.

Mete las marchas y enciende un cigarrillo, mientras en el estéreo suena Eric Clapton, Dire Straits, The Beatles y el blues negro de los pantanos. El viento golpea la cara de los muchachos reclinados con las piernas sobre el tablero. Algunos bichos se pegan en el parabrisas y las cenizas de los puchos vuelan por todo el auto. Sólo se oye el rugido del motor V8 de la Chevy. El conductor se sube los Ray-Ban a la frente. La ruta está tranquila y sólo pasan algunos camiones viejos. La Chevy es como una alfombra mágica volando por encima del desierto. Algunos alacranes y serpientes crujen debajo de las anchas ruedas mientras el sol del atardecer encandila el paisaje. El perfume del tabaco es mil veces mejor que el de esos pinitos pedorros. Alguien pela una petaca de bourbon y se chorrea sobre el Levi's.

El viaje es largo. 12 años hace que Pol Castillo y su banda andan rodando en una vieja Chevy juntando paisajes, tierra y experiencia. Por eso, el próximo domingo 22 de diciembre, el guitarrista junto a su banda y a los invitados Gente Negra y Rocanrrolando, van a estar celebrando 12 años de blues sobre la ruta. La cita es en el 9/90 Arte Club (Bv. Los Andes 337) y las entradas costarán 30 pesos únicamente en la puerta de la taberna.

Lejos quedó la gran ciudad con su ruido y con sus baches. Buscamos un destino incierto en cada kilómetro de ruta abandonada, en cada petaca de bourbon y en cada parada inesperada.

QUERER VER, EL PRIMER DISCO DE VALENTÍN GONZÁLEZ / UN OBELISCO DE NOCHES Y CANCIONES


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 17/12/13
san.pflei@gmail.com

Nuestros espacios eran similares, bhá, eran los mismos. Bares, casas de amigos, recitales. Recuerdo verlo pasar con su peluca despeinada y una chaqueta de gamulán. A Valentín Gonzáles –una de las tantas noches- me lo crucé en París Bar (un bastión de la cultura local, hoy desaparecido) a finales del año 2009. “Santi, me voy a vivir a Buenos Aires, me voy a hacer mi música allá”, dijo el Valen con un trago apurado en la mano. Lunes Lento, su anterior banda, se había disuelto y Valentín quiso experimentar creando nuevas letras y melodías sumergido en noches agitadas. Al poco tiempo de su estadía en la Capital, me mandó el siguiente poema titulado “Al Insomnio”: “Pájaros cantan la noche. La danza de los relojes sin fin. Húmedas piernas, acre aire de azufre. Cierras los ojos. Dormir... Abres los ojos. Azufre las piernas. Acre la húmeda garganta. Orgías violentas de los relojes lanzallamas. Rugen los pájaros la insaciable noche. Sangre en las piernas. Cierras los ojos. Dormir... Abres los ojos. Deséanse los pájaros caníbales. Los relojes eyaculan la noche insaciable. Sangre en las piernas. Cierras los ojos. Abres los ojos. Pesa la noche mutilada. Pájaros antropófagos carcomen la piel. Tic TaC TiC tAc. Desgarran la piel. La garganta rugir sangre caníbales TiC acre. Sudor piernas tAc la noche... La puta noche... El despertador. Arriba.”

Valentín González es hijo del prestigioso y talentoso Goyo González, eximio lutier y compositor de la banda Don Dardo Rock Canyengue. Pero Valentín –para que no quepan dudas- supo demostrar un incipiente talento de la mano de una sensibilidad entre inglesa y tanguera, esa cosa brumosa que da la niebla y las calles desoladas. La idea de Valen era trasladar el proyecto de Lunes Lento a Buenos Aires, pero no resultó fácil. Así que se calzó la guitarra y empezó a sembrar sus canciones en el circuito porteño, a veces solo y otras veces acompañado de algún sampler que tirara bases rítmicas y efectos. De ésa forma, Valentín González fue solidificando su carrera entre toques regulares en bares de la Capital y sus habituales visitas a Córdoba.

Luego de subidas esporádicas de nuevas canciones a Facebook donde, además, iba presentando a su banda, Valentín dio la tan esperada noticia: en agosto de este año presentó su primer material discográfico titulado Querer Ver.

Nicolás Echeverría (batería y percusión), Leandro Emanuele (bajo), Román Descotte (guitarras y coros), Gjam (piano) y Violeta García y Agustina Sala (cello y violín) son los músicos que acompañan a Valentín González en este viaje por la iluminación, en la búsqueda de la rendija indicada.

Querer Ver es un álbum gourmet, está hermosamente presentado y su contenido está lleno de finas delicias, condimentado con buen gusto y calidez. Las canciones del disco son una proyección del trabajo inicial de Valentín González en su Córdoba natal, en las cuales se dejan ver situaciones, sentimientos y vivencias con más de dos polos de experiencia. La canción es el espacio donde el creador se mueve para dibujar un mundo donde la noche, los amores, el insomnio y la música son metapoéticas de una vida musical y poética. El trabajo compositivo de Valentín es amplio, y tiene que ver con una vasta variedad de influencias musicales que van desde el pop inglés, pasando por la cancionística argentina de Ariel Minimal, Flopa, Lisandro Aristimuño y Gabo Ferro, los himnos melódicos y poéticos de Spinetta y Cerati, y una clarividencia puesta en la música de raíz nacional como la chacarera y la zamba. Claro está que las canciones más bellas son esas que estallan en colores y texturas.

Los diez temas que conforman el disco son todos de Valentín, y fueron grabados artesanalmente con la ayuda de Estudio Santito, con Amadeo Álvarez y Juan Armani, y en Estudio Bulo con Nacho de la Riega.

Valentín González es un alma sensible del rock, un pibe que va para adelante contra toda metralla de prejuicios y obstáculos. En su militancia artística, nos regala canciones por Facebook. En la vida real, llena bares y salas con aplausos y bellas canciones.

El disco Querer Ver se puede descargar de www.valentingonzalez.bandcamp.com. Para que todos podamos ser más felices.

33 AÑOS SIN JOHN LENNON / REVOLUCIÓN, MI AMOR


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 10/12/13
san.pflei@gmail.com

De mi infancia tengo algunos recuerdos imborrables, cosas que uno guarda en la memoria como un tesoro en un cofre, como una carta esperada. Cuando somos chicos absorbemos como esponjas casi todo, pero las que nos marcan a fuego son esas que sabemos que, de una o de otra manera, nos van a acompañar durante toda la vida.

A los ocho o nueve años me hice fanático de las historietas de Mafalda, del enorme historietista argentino Quino (Joaquín Salvador Lavado). Mafalda, Felipe, Libertad, Miguelito, Guille, Susanita y Manolito representaban axiomáticamente el mundo que yo estaba descubriendo. Gracias a ellos, por ejemplo, conocí a The Beatles. Mafalda era mi confidente, odiábamos (odiamos) la sopa, nos hacía cosquillas el mundo y nos seducía el Rock con su irreverencia y su caudal de verdades reveladas.

En casa, los sábados por la mañana sonaba Cat Stevens y Crowded House. Ésa era mi banda de sonido entre los matecitos dulces y los criollitos con queso crema. Pero entre los nuevísimos CDs de mi viejo aparecieron, un día, dos cosas que me hicieron estallar la cabeza: eran dos álbumes dobles, uno rojo y uno azul con cuatro tipos en las carátulas; en el rojo estaban afeitados y en el azul estaban barbudos y con los pelos largos. Pregunté, entonces, quiénes eran los señores de las tapas. Recibí como respuesta los nombres de John Lennon, Paul McCartney, Goerge Harrison y Ringo Starr. ¡La puta madre! ¿Por qué me sonaban tanto esos nombres? El hecho es que seguí indagando al respecto. En la confusión de mi infancia aturdida por un planeta al que me quería devorar, no lograba hilar del todo. Por algún lado conocía la existencia de John Lennon y, por otro lado, conocía la existencia de Paul McCartney, pero… ¡no sabía que habían tocado juntos y que habían hecho canciones tan hermosas como “Revolution”, “Hey Jude” y “The ballad of John and Joko”! Días más tarde y, sumido en la vergüenza, caí en la cuenta de ellos eran The Beatles.

Cada uno tiene su Beatle preferido. Paul es considerado como el tierno del grupo, el tipo de las bellas canciones y, quizá, el más duro de los cuatro de Liverpool. Él es el autor de himnos maravillosos como “Blackbird”, pero también de explosiones rockeras como “Helter Skelter”.

Harrison era el menor de cuatro hermanos, y también era el más chico de los Beatles. Era el niño tímido y sensible, cultor de una musicalidad exquisita, espiritual y aleatoria. Hizo canciones mágicas como “While my guitar gently weeps”, “Something” y “Here comes the sun”. Trascendió a la inmortalidad el 29 de noviembre del año 2001 luego de haber sido el creador del primer festival de rock a beneficio: The Concert For Bangladesh, en 1971. También formó, en los años 80, una banda alucinante con Roy Orbinson, Jeff Lynne, Bob Dylan y Tom Petty: The Traveling Wilburys.

A Ringo Starr tuvimos la oportunidad de verlo en Córdoba hace poco más de un mes. Es un viejo hippie. Él ama, siempre dice que te ama, a vos, a nosotros, a todos. Paz y amor para todos, paz y amor nac & pop. Ringo Starr sabe que es un mito y por eso sale a tocar con la Selección Mundial del Rock para que veamos que los mitos existen, para que tengamos una buena clase de Rock. Actor, fotógrafo, tierno y con aires de ingenuidad. Ringo es inclasificable.

Y John… ¡Qué decir de John! Lennon fue un mártir. El tipo era un inconformista, una mente inquieta, brillante y abrumada. Se expuso al mundo desde su música, sus dibujos, su amor y su desnudez. Decía: “¡Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor pero la guerra se practica en plena luz del día!”. John Lennon nació el 9 de octubre de 1940 y murió el 8 de diciembre de 1980.

¿Qué decir de uno de los tipos más salvajemente bellos y universales de la historia? Ese flaco narigudo de marcado acento inglés –herencia de su Liverpool natal- que se enamoró de una artista plástica japonesa. Un músico transgresor que abandonó el flequillo y los trajes por pelos largos y laberínticos viajes de LSD. Uno de los más grandes compositores del siglo XX, cambiándole la vida al mundo con un sin fin de canciones maravillosas. Ese tipo que tampoco hubiera sido nadie sin su Rickenbacker blanca y sin sus compañeros Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. El flaco inglés que se enamoró de Nueva York por considerarla la capital de la libertad, donde vivió en lucha constante contra la desigualdad y por la paz, por el brillo de una rosa blindada, por el amor puro y vital de las cosas del arte. Only love can sustain. Spinetta y Lennon compartían el mismo amor por la humanidad. El músico que se convirtió en mito la noche del 8 de diciembre de 1980 luego de que un fanático de The Beatles descargara cinco balas sobre el cuerpo de Lennon en el hall del Edificio Dakota donde él vivía con su compañera, Joko Ono, frente al Central Park de NY: Mark David Chapman se convirtió, por unas horas, en el tipo más odiado del mundo.

El domingo 8 de diciembre se cumplieron 33 años de la muerte de Lennon. Mientras todos armaban el pinito yo pensaba qué hubiera sido si John viviera. Tipos como él son necesarios en el mundo. Lennon era un artista creador de epifanías, de chispas de lucidez universales, moldeador de sentimientos indestructibles.

No hay nada más hermoso que compartir el amor, y el amor por The Beatles. Ojalá existieran más tipos como Lennon.

ENRICO BARBIZI INAUGURA EL CICLO “DEGENERADOS” / TRANSITANDO LAS REDES DE LA CREATIVIDAD


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 3/12/13
san.pflei@gmail.com

Enrico Barbizi es uno de esos tipos culo inquietos que no se abatatan, es de esos tipos que son necesarios para calentar el estancamiento y la modorra de una ciudad adormecida por la comodidad. Enrico sabe que si se queda quieto lo llevan por delante, es por eso que hace veinte años que anda con sus instrumentos a cuestas desparramando hojas pentagramadas.

El anecdotario dice que Barbizi debutó musicalmente a los quince años en un Chateau Rock junto a la banda Los Herederos de Einstein frente a miles de personas. Luego, al finalizar la secundaria, comenzaría a musicalizar obras de teatro del gran director cordobés Paco Giménez en el teatro La Cochera. Enrico se dejó seducir por el caos organizado de las expresiones dramáticas y les puso música junto a su cabeza explosiva como una olla a presión y a su teclado inseparable.

Además de ser un músico talentosísimo, Enrico Barbizi es un tipo que lucha incansablemente por el arte y por la música de Córdoba generando espectáculos totalmente fuera de lo común, burlándose de lo masticado y de las formas modélicas de lo que podemos llamar ‘éxito’. El músico, compositor y productor ha musicalizado innumerables obras de teatro, películas y es uno de los productores locales más arriesgados. En agosto del año 2009 creó Pozópolis, una gran apuesta de show que se realizó en el Teatro Real junto a Esteban Kábalin, Jenny Náger, Rufo Cruz y Marcos Luc. Y en el mes de junio del 2010, Enrico Barbizi haría una de las locuras artísticas más delirantes y arriesgadas para el espectáculo local: produjo Locus, un show multidisciplinario donde se superpusieron cuatro escenarios en la ex Vieja Usina con rock en vivo, danza, teatro y cine. En el encuentro participaron artistas como Esteban Kábalin, Marcos Luc, Paola Bernal, el Cuarteto Magnolia y muchísimos artistas más, además de la obra de teatroFahrenheit y la musicalización en vivo de la película El Gabinete del Doctor Caligari (de Robert Wiene, Alemania, 1920). Barbizi hizo de la Vieja Usina un Coliseo romano imparable.

Entre la docencia y la producción de eventos descabellados, Barbizi grabó y editó los discos Mis Yo (2005), Tente
En Pie (2008), Corazón de Vinilo (2009), Vaivén (2011) y Música en Obra (2012).

Y para no quedarse corto, el genio musical estrenará todos los jueves de diciembre un nuevo espectáculo denominado Degenerados. Para ello contará con la participación de enormes talentos de la ciudad de Córdoba, como ya nos tiene acostumbrados.

El jueves 5 estarán Paola Bernal, Jenny Náger, Andrés Arias y Barbizi. El jueves 12 estarán Lucas Heredia, Clara Cantore, Maru Chamella y Barbizi. El Jueves 19 estarán Marcos Luc, Luciano Levin y Barbizi. Y el jueves 26 estarán Rodrigo Carazo, Leo Sosa y Barbizi.

El ciclo Degenerados se llevará a cabo todos los jueves de diciembre en Razz Club Social (Sarachaga 772, Alta Córdoba). La entrada para cada noche sale 40 pesos y abonando las 4, pagás sólo 3.

Estamos acostumbrados a escuchar quejas –y quejarnos- diciendo que Córdoba está a punto de estallar pero nunca pasa nada. Enrico Barbizi es una usina de energía creativa, y nosotros el combustible para que Córdoba estalle. 

JOYAS DEL ROCK: BIGELF / ENTRE LA BRUMA Y EL ABISMO


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 19/11/13
san.pflei@gmail.com

Jefferson Airplane, The Doors, The Beach Boys, Santana, The Eagles, Motley Crue, Metallica, Red Hot Chili Peppers, Stone Temple Pilots, Green Day, Velvet Revolver, Audioslave, Wildcherry. Lugar de playas y palmeras, de Chevys y desiertos, de porros y de ácidos, de puentes y de mares, de serpientes y alacranes, de historias inmortalizadas. En una California árida y mística, mitificada por los inicios de una Cultura Rock que se expandió a nivel mundial, y cegada por las estrellas de la industria cinematográfica, nació a comienzos de la década del 90 una de las bandas más incógnitas y con uno de los sonidos más potentes y originales del rock hasta el día de hoy: Bigelf.

En esa maratónica destreza de los críticos musicales para definir y catalogar, podríamos decir que Bigelf es una banda de rock progresivo y de stoner psicodélico con claras influencias de grupos fundacionales como Black Sabbath, Pink Floyd, Emerson, Lake and Palmer y Van Der Graaf Generator, entre otros hitos del rock mundial. Antes de que el rock progresivo fuera bien identificado por características musicales concretas, específicas, existió lo que se conoce como “progresivo temprano”, una era musical en la que muchos de los grupos exitosos de finales de los '60, principios de los '70, experimentaban con un abanico de recursos basados en sintetizadores y en incluir en el rock otros géneros musicales en busca de un sonido más acorde a las emociones imperantes fruto de las experimentaciones sensoriales. Décadas más tarde, estos valores de la música progresiva siguen dando algunas sorpresas, y -sin saberlo- en ése sentido Bigelf es también un hito.

Bigelf nació en el año 1991, y la banda estaba conformada por Damon Fox en voces, teclados y guitarras, Butler Jones en voces y guitarras, Richard Anton en bajo y voces y Thom Sullivan en batería. Bigelf es una de esas bandas casi inclasificables. El grupo surgió luego de la explosión ochentosa del post punk y de la movida Bristol inglesa donde reinaban formaciones paradigmáticas como Joy Division, Depeche Mode y toda una cultura del rock alternativo más vinculado a resabios del punk y a la música electrónica oscura, a la vez que comenzaba a desarrollarse con fuerza un movimiento de rock más duro llamadogrunge que abrazaba a bandas como Nirvana, Pearl Jam y Alice In Chains. Pero pareciera que Bigelf no miraba a sus nacientes contemporáneos y mucho menos el rock de los ochenta.

Closer to Doom es su primer demo, de 1995. Ese mismo año el baterista Sullivan es reemplazado por Steve Frtohingham y el bajista Richard Anton abandona la banda. En 1997 Bigelf graba su primer álbum titulado Money Machine a través de Record Heaven, una discográfica sueca. A comienzos del año 2000 se incorporaría a la banda el bajista Duffy Snowhill y Butler Jones es reemplazado por Ace Mark quedando Damon Fox como único miembro original de la banda. En el año 2002 vendría el disco Hex y luego el álbumCheat The Gallows en el 2008.

Bigelf es una formación que, sin dudas, surgió treinta años más tarde. Sus temas están plagados de aires épicos remitiéndonos a épocas medievales llenas de oscuridad, magia y misticismo. Los sonidos más duros provienen de la influencia de bandas como Black Sabbath y Deep Purple, y sobre ese colchón de piedras sobrevuelan brumas de psicodelia, experimentación y sinfonías con la influencia de grupos como Pink Floyd, Yes, Van Der Graaf Generator o Rick Wakeman como solista.

Luego de una gira exitosísima en Europa junto a las bandas Opeth, Unexpetc y Dream Theater en el año 2009, Bigelf comenzó a sufrir un proceso de degradación y en el 2011 el grupo de disolvió. Pero este año Damon Fox, miembro fundacional de la banda, anunció su regreso a los escenarios junto a Mike Portnoy, el impresionante ex baterista de Dream Theater.

Ojalá que Bigelf haga sus nuevas apariciones por escenarios nuevos esperando –o no- el merecido reconocimiento que se merece por ser una de las revelaciones musicales más potentes y originales de la escena del rock mundial actual. Por el bien del Rock.

CLAUDIO GABIS EN CÓRDOBA / CELEBRANDO 45 AÑOS DE BLUES


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 12/11/13
san.pflei@gmail.com

En muchos diarios y revistas –en casi todos- los críticos decían que cantar blues en castellano era lo mismo que cantar tango en tailandés. El hecho es que el 12 de noviembre de 1968 (hace exactamente 45 años) el sacrilegio se hizo realidad: tres pibitos con aires de bohemios subieron a un escenario con una batería, una viola y un bajo, y ante un público de jóvenes artistas e intelectuales tocaron en vivo los primeros bluses cantados en castellano en la historia. Cuenta la leyenda que luego de ese show, un flaquito que era guitarrista de una banda que todavía no había debutado, Almendra, saludó, casi al borde del llanto, al trío: “¿Ustedes se dan cuenta lo que empezó hoy?”. Sí, Luis Alberto Spinetta vaticinó ese día el futuro del Rock Nacional.

Lo importante es lo siguiente: el Blues dejaba de ser de exclusividad norteamericana y rural para convertirse en música urbana y rioplatense. Es que el Blues, como género musical, nace de la convergencia de creencias religiosas y ritmos afro americanos al sur de los Estados Unidos. Los esclavos negros que dejaban sus vidas en los campos de algodón o en las minas de carbón comenzaron a relacionarse, más allá del ardoroso trabajo, de manera artística. Fusionaron los ritmos heredados del África con el folk norteamericano y los adornaron con letras de dolor y melancolía, fruto de saberse mano de obra descartable de los políticos y terratenientes yanquis. El Blues es eso, melancolía, un dolor amargo que se transforma en dulzura al ser cantado, al ser ejecutado. La característica principal es que el Blues en Norteamérica es originalmente de temática rural.

Los tres pibes que hace 45 años dejaban sus instrumentos para bajarse del escenario y saludar a sus padres y amigos estaban haciendo una revolución. Mientras muchos músicos imitaban a Elvis con letras pedorras, trajes brillantes y movimientos pélvicos, otra camada de jóvenes músicos decidían ponerle al Rock una importante cuota de calidad literaria en el idioma de los argentinos; decidían romper con los clásicos esquemas de la música comercial e invitaban a los otros pibes y chicas a escuchar canciones con letras que hablaran de ellos, de sus problemas, de sus amores y de sus locuras mientras la cana les repartía palos. Así, chicos como el Flaquito Spinetta, Moris, Tanguito, Miguel Abuelo y Pipo Lernoud rompían esquemas para estallar cabezas. De esa misma manera, Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina del trío Manal) crearon el primer Blues cantado en castellano.

El coqueteo con otras bandas estaba bien visto, era parte del naufragio, de la camaradería. Mientras ensayaba con Manal, el guitarrista Claudio Gabis participó de la grabación del primer álbum de Los Abuelos de la Nada, un reciente experimento musical que había nacido de las geniales mentes de Miguel Abuelo y del poeta Pipo Lernoud, allá por 1968. Es que los pibes estaban revolucionados, hacía poco había sido el Mayo Francés y la comunidad artística e intelectual se reunía en bodegones a discutir de arte, de política y a planear los cambios de las mentes con asidero en el amor y en la paz. Desde afuera llegaban discos de The Beatles de los Stones, y sonaban nombres como los de Eric Clapton, BB King y John Mayall.

Manal, a fines de 1968, grabó su primer simple con los temas “Qué pena me das” y “Para ser un hombre más”, logrando una ascendente carrera consagratoria que tuviera su clímax con la aparición de Manal, su primer long play en el año 1970, bajo el sello Mandioca. Pero ya en 1971 –casi después de la separación de los Beatles- el amor en los Manal se había acabado, y junto a ellos se separaron también Almendra y Los Gatos, las primeras bandas del rock argentino. Luego de eso, nacería lo que la crítica dio a llamar la segunda generación del Rock Nacional. Para ese entonces, el blues ya estaba duro como el cemento. Callejuelas embarradas, trenes, subtes, fábricas, bares y plazas. Así es el paisaje que nos regala Manal en las letras de sus canciones, temas que han atravesado el tiempo como una flecha salvaje creando las bases para una cultura que aún hoy no para de expandirse.

Al finalizar su etapa en Manal, Claudio Gabis emprendió un exilio voluntario donde por casi diez años vivió en Brasil y en EEUU (1973-1985). Luego, a finales de los años ochenta regresaría al país temporalmente para mudarse, finalmente, a Madrid donde reside desde 1989. Claudio Gabis es, quizá, uno de los guitarristas más originales de la Argentina, y es que lejos de endurecer su técnica –como generalmente ocurre en el blues-, él siempre fue versátil y novedoso. Gabis, sin ningún pudor, puede decir que fue el primer guitarrista argentino en utilizar la técnica del estiramiento de cuerdas, hoy tan básico en el género; también supo fusionar con sutileza la dureza del rock, la nostalgia del blues y la dulzura del jazz con exotismos de las músicas orientales.

Celebramos porque el blues nacional cumple 45 años y porque Claudio Gabis, el guitarrista pionero del blues en la Argentina, viene a Córdoba a brindar dos shows que prometen ser inolvidables. El primero, el próximo sábado 16 de noviembre en Q’ Sulky (Icho Cruz), el lugar más hermoso y mágico del sur del Valle de Punilla, a las 21:00 hs. Gabis va a hacer un recorrido por toda su carrera y tendrá como invitado al guitarrista local Edgardo Contizanetti. El segundo show va a ser el domingo 17 a las 20:00 hs. en el 9/90 Arte Club con la participación especial del tremendo músico cordobés Esteban Kábalin y una banda de lujo.

Cuando el día cae y la noche se despereza, las estrellas comienzan a brillar como lágrimas congeladas en el cielo, manto azul de recuerdos y melancolía, de vasos rotos y labios rojos que no están, derramando una guitarra y una armónica por los adoquines o el cemento. Eso es el Blues.

SERGIO SCHMUCLER PRESENTA EL GUARDIÁN DE LA CALLE ÁMSTERDAM / LOS SECRETOS PASAJEROS


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 5/11/13
san.pflei@gmail.com

Hace unos días, mientras leía el libro, sonaba al mismo tiempo la canción “Me llaman calle”, de Manu Chao. El tema dice así: “Me llaman calle / pisando baldosa / la revoltosa y tan perdida / Me llaman calle / calle de noche / calle de día. / Me llaman calle / voy tan cansada / voy tan vacía / como maquinita por la gran ciudad”. Y hay veces en que las cosas que ocurren no son sólo una carambola cósmica.

Nuestra vida está llena de calles. Son esos lugares donde aprendimos a caminar, a andar en bicicleta, a manejar; donde nos perdimos y nos encontramos; donde miramos para el frente o para abajo; donde una esquina nos llena de olores y de recuerdos; donde dimos nuestro primer beso de amor o donde nos dejaron con el pecho destrozado; donde caminamos mil veces sin captar detalles o donde memorizamos cada vericueto de sus veredas y sus roturas asfálticas. Como sea, las calles son el entramado urbano que llevamos en nuestra piel y en nuestra sangre como el ADN. Sus nombres y numeraciones tienen que ver con cada segundo de nuestra vida afectiva; las calles nos llenan de vida o pueden matarnos al instante.

El problema de la espacialidad en la literatura argentina está siempre latente en tanto que autores, obras y poéticas hacen referencia constante al lugar desde donde se escribe, ya que ello permite realizar una programática literaria en torno a cuestiones centrales como la identidad y  la historia. Las calles, en este sentido, adquieren un papel fundamental tanto en la vida del hombre urbano como en la visión mental y cultural de las sociedades. 

A partir de 1972 –aproximadamente- comenzaron a darse cambios en la literatura latinoamericana en un momento en donde las utopías sociales y la renovación literaria convivían. Comenzó a generarse en América Latina una gran represión a nivel continental producto de las distintas dictaduras militares de la mano de la censura política y cultural, muerte y desapariciones; en éste contexto surgió un fenómeno masivo: el exilio, que se dio de manera interna y externa, es decir, entre países del continente o el exilio a Europa. Estos procesos generan fragmentaciones individuales y públicas, fragmentación de la actividad intelectual y de la vida pública y privada. Si la literatura del Boom es representativa y su literatura tiene como programática una representación a nivel continental e internacional, el Postboom está en la búsqueda de una identidad construida desde afuera hacia adentro y no desde adentro hacia fuera, una representatividad a la inversa que se reconstruye desde fragmentaciones en la diáspora. Quizá, la última novela del escritor y guionista Sergio Schmucler pueda inscribirse dentro de las palabras anteriormente mencionadas. Es que El Guardián de la Calle Ámsterdam recupera con enorme frescura momentos difusos y borrosos de una historia compartida por dos continentes, por dos culturas distintas, por diversos actores sociales, y manipuladas por el recuerdo de una sola persona: Galo.

Tradición y mandatos familiares, el paisaje cotidiano. La moral eclesiástica. Las voces traídas de ultramar con respecto a las historias cubistas del régimen franquista, y los sollozos nocturnos de los helados campos de concentración nazis en noches de gas cianuro o en bombas atómicas en Japón. Carlos Gardel a bordo de un avión fantasma. Una terraza y una silla de madera. La Revolución Mexicana transportada en décadas y convertida en resistencia frente a las dictaduras militares. Y Galo, quieto desde su lugar, decide caminar una calle elíptica para conocerse y reconocerse –quizá- en tantas voces, pero la calle lo devuelve al mismo lugar de donde partió. La calle Ámsterdam, ubicada en el México DF,  es como un telescopio desde donde la vida se convierte en un río de Heráclito, donde la visión es circular.

La novela nos lleva por un espacio vinculado a lo familiar donde el sentido nace desde el mandato y las tradiciones, y donde la búsqueda de la identidad tiene que ver con lo  elíptico. El eterno retorno de un punto al mismo punto nos permite una vuelta de rosca a la forma de entender y mirar el mundo que, a su vez, es aprehendido en la búsqueda identitaria mediante la pluralidad de voces, de experiencias subjetivas y particulares que se convierten en generales y universales. Un lugar, la calle, también se configura como un no lugar.  Como proyecto literario, este tratamiento de los espacios produce desde la obra una particular forma de ver el mundo y de sentir el territorio en el que se mueven los personajes.

Sergio Schmucler es escritor, periodista, guionista y realizador cinematográfico. Fue director de la revista La Intemperie y creador de los films La Herencia y La Sombra Azul, entre otros títulos. Como escritor, en el año 2000 editó la novela Detrás del Vidrio, y ahora presenta su último libro titulado El Guardián de la Calle Ámsterdam. El libro será presentado hoy, martes 5 de noviembre, a las 19:30 hs. en la Biblioteca Córdoba (27 de Abril 375). Presentarán la obra la enorme escritora local María Teresa Andruetto y el genial periodista Emanuel Rodríguez. También se referirá al libro el recitador y periodista Jorge “Chacho” Marzetti con algunas lecturas.

El Guardián de la Calle Ámsterdam es el primer libro del sello Noche Blancas que –con origen en Catamarca- desembarca en Córdoba con esta propuesta literaria de excelente calidad editorial.

OLE BLANDO! PRESENTA NUEVO DISCO / EL ROCK ES UN JUEGO, ES LA LLAVE DEL MANDALA


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 29/10/13
san.pflei@gmail.com

Las calles. Las esquinas. Los amigos. Las guitarreadas. El fernet. Las veredas. El amor. Los Kioscos. El centro. Las risas y las noches. El barrio. La ciudad es el espacio del aprendizaje, de las experiencias, el lugar donde todo fluye y confluye, como la Cañada y el río Suquía. Sobre las baldosas uno nunca deja de sorprenderse, y, para nuestra sorpresa, existen bandas como Ole Blando!, una banda de rock de la ciudad de Córdoba que vio la luz en el año 2008 y que, desde entonces, viene girando activamente por diferentes escenarios de la ciudad y de la provincia captando públicos diversos y la atención de muchos colegas.

Es que Ole Blando! logró hacer de su música un espacio para el juego, para la diversión, para la denuncia, para la experimentación y los sentimientos. La banda se planta como un lugar donde todo va y viene en todos los sentidos posibles, como nuestras calles y nuestros ríos. Agustín Druetta (voz y guitarras), Julián Fanzini (voz y guitarras), Sofía Bonessi (voz), Ignacio Ramia  (bajos), Mathias Molina Castro (vientos) y José Gómez (batería y percusión) son los jóvenes integrantes que conforman Ole Blando!, una trouppede músicos talentosísimos que siempre dejan los cables pelados listos para incendiarnos con sus canciones.

Luego de cinco años de trayectoria por las tablas locales, Ole Blando! lanzó su primer material discográfico titulado S_/D_. En el año 2011, el grupo editó su primer disco de título homónimo a sala llena y agotando los discos en cuestión de días. Es que la banda se subió a esa gran ola de la profesionalización de la música local y desde allí viene surfeando en la cresta con un nuevo disco plagado de frescura y de belleza.

Con un sonido impecable y con seis temas que despeinan, Ole Blando! da cuenta de un puntilloso trabajo musical y de una vasta absorción de elementos culturales. La banda fusiona con buen gusto y calidad el rock, el funk y el blues con diferentes texturas de la música popular argentina y del jazz. Letras directas, comprometidas, llenas de humor y de poesía hacen que las canciones de Ole Blando! sean un espacio de frescura donde habitan las experiencias urbanas, el juego y los sentimientos. El disco nos lleva por funkies rabiosos, baladas emocionantes, rumbitas y por diversos matices de la música latinoamericana. Las hermosas voces de Sofía Bonessi, Agustín Druetta y Julián Fanzini combinan a la perfección con arreglos instrumentales meticulosos y con la base firme y contundente del bajista Nacho Ramia y el baterista José Gómez. Seis temas conforman S_/D_: “Alan Cran”, “Adiós”, “Jueves”, Lago de Barro”, “Mercedes y “Guacho Cordobés”, y en éste último participa con una gran intervención la cantante Lula Bertoldi (de Eruca Sativa) para ponerle un poco de aspereza al asunto.

Los Ole Blando! han sufrido algunos cambios en su formación. Luego de la presentación de su primer disco (año 2011), se fueron de la banda la cantante Lorena Deza para avocarse a un nuevo proyecto, el grupo de raíz Ecos en Fuga, y el ex bajista Santiago “Planta” Viale encara en la actualidad el trío Viaje A Un Minúsculo Planeta; así ingresarían al grupo la nueva voz femenina a cargo de Sofía Bonessi, e Ignacio Ramia en el grave instrumento de cuatro cuerdas.

Con letras de alto contenido social y con temas que abordan diversos matices de las músicas actuales, Ole Blando! Es una de las bandas que más participa en las luchas por los Derechos Humanos, y de ésa forma han compartido escenarios con artistas como Los Pericos, Arbolito, Choque Urbano, Calle Vapor, Paola Bernal, Eruca Sativa y tantas otras. La banda, a lo largo de los años, ha sabido capitalizar su arte y con los Ole Blando! Participan casi permanentemente grandísimos músicos locales como el violoncellista Chelo Venturini, los tecladistas Lucas Ninci y Jorge Martínez, Marcos Luc y otros.

Ole Blando! lanzará su segundo material discográfico que se podrá descargar gratuita y exclusivamente desde la web www.oleblando.com.ar a partir del día 1 de noviembre. Además, el grupo se presentará en vivo el día miércoles 13 de noviembre en el Pabellón Argentina, Ciudad Universitaria. Las entradas pueden conseguirse a 40 pesos en Disquerías Edén (Dean Funes y Obispo Trejo).

Ole Blando! es frescura, movimiento, radiactividad, sinergia. Cada canción genera una reacción en cadena que libera sólo protones, explosiones de buenas energías. Y nos ofrece un nuevo disco mágico, fresco, urbano y lleno de aventuras por descifrar.

GABO FERRO / EL DELICADO BRILLO DE LA OSCURIDAD


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 22/10/13
san.pflei@gmail.com

La canción es una de las expresiones musicales más antiguas y con mayores proyecciones a futuro en el mundo. Desde la Grecia antigua, pasando por la Edad Media y atravesando toda la Modernidad, la canción se renueva al ritmo de la historia. Sin dudas, éstas palabras se hicieron firmes el pasado viernes 18 de octubre en el salón Agustín Tosco, de Luz y Fuerza, cuando el cantautor Gabo Ferro se adueñó de sus tablas para regalarnos un puñado de frescas canciones. Es que Gabo publicó hace poco su último disco titulado El Primer Viaje del Fantasma, y vino a presentarlo a La Docta

Séptimo disco, dos libros editados, una carrera académica, amores y desamores, en banda y en solitario. Anteriormente se lo supo ver con Tulús, la tremenda banda que Gabo Ferro invitaba para darle ánima a algunas de sus canciones un poco más eléctricas y poperas, y otras veces se lo sabe ver solo junto a su guitarra criolla. De todas maneras, el cantautor siempre se las ingenia para regalarnos todos los años un disco más hermoso y perturbador que el otro. Dueño de una voz inigualable y de una poesía ardiente, Gabo lanzó El Primer Viaje del Fantasma y ahí están sus canciones minimalistas, bellas, adornadas de arpegios y de acordes con texturas rockeras, jugando con tiempos y disonancias, subiendo y cayendo en múltiples intensidades. Vale recordar que es un cantor experimental, y lo demuestra haciendo uso de falsetes –más allá de su alto tono característico-, susurros y vociferadas acompañando las cadencias armónicas y melódicas ejecutadas en la guitarra.  La poesía de las canciones de Gabo hablan de vivencias trastocadas por una gota surrealista, de recuerdos distorsionados y de marcas de fuego; letras llenas de humor y llenas de melancolía, de deseos de futuro y de deseos de olvido. Temas como “Un eco, un gesto, una señal”, “El tabú del agua”, “La cama” y “Volver a volver”, son algunos de los trece temas que viven en El Primer Viaje del Fantasma.

Vale aclarar que a Gabo Ferro se lo inscribe dentro de un circuito de cantautores jóvenes con los cuales él comulga, actúa y produce, entre ellos están Flopa, Florencia Ruiz, Ariel Minimal y Lisandro Aristimuño, entre otros talentosos y renovadores artistas que pregonan la canción militante de las producciones independientes; incluso se lo ha llegado a comparar con Miguel Abuelo por su cercanía al folk y por su actitud de nihilismo frente al mundo del espectáculo mediático y comercial. Es que el cantautor brinda discos y shows sin rajaduras, cargados de anécdotas y de bellas canciones, digno de un trovador que sabe manejarse fuera de los áridos caminos de las grandes industrias y de las superproducciones.

El músico y poeta, que además es historiador y docente universitario, comenzó en los años ‘90 a actuar al frente de una banda de hardcore llamada Porco, después de haber cursado estudios en Psicología. Luego de una ascendente carrera -con dos discos publicados- y de haber atraído la atención de la prensa, Gabo Ferro abandonó la banda en el año 1997 y, en un silencio musical que duró siete años, estudió, se recibió y se doctoró en Historia, publicando un libro –su tesis- titulada  Barbarie Y Civilización: Sangre, Monstruos Y Vampiros Durante El Segundo Gobierno De Rosas (1835-1852) adquiriendo una Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes en el año 2005. Atraído por una propuesta del líder de Pez y ex Fabulosos Cadillacs, Ariel Minimal, Gabo Ferro publicó el álbumCanciones Que un Hombre no Debería Cantar (Azione Atigianale, 2005) calificado por la crítica especializada como el mejor disco de ese año. Al año siguiente apareció su segundo disco titulado Todo lo Sólido se Desvanece en el Aire (Azione Artigianale, 2006) seguido deMañana no Debe Seguir Siendo Esto (Azione Artigianale, 2007) captando la atención de la crítica y de un público ávido de nuevas plumas frescas, y manteniendo su relación con el sello independiente de Ariel Minimal. En el año 2008 Gabo Ferro presentó Amar, Temer, Partir bajo el sello propio llamado Costurera Carpintero, siendo ya parte indiscutible de la nueva cancionística argentina. Al año siguiente publicará el disco Boca Arriba (Oui Oui Records / Costurera Carpintero, 2009) en medio de giras por Europa y por el interior de toda la Argentina. También, ese mismo año, editó un disco titulado Nada Para el Destino en colaboración con Flopa y Ral Varoni. En el año 2010, Gabo Ferro publicó su segundo libro,Degenerados, Anormales y Delincuentes: Gestos Entre Ciencia, Política y Representaciones en el Caso Argentino (Marea Editorial) y el disco El Hambre y las Ganas de Comer (Oui Oui Records, 2010). Luego, en el año 2011 vendría el álbum La Aguja Tras la Máscara.

Gabo Ferro es uno de los músicos más prolíficos y respetados de la nueva canción argentina, y es un poeta implacable, un francotirador de la palabra. Como esos stencils de Banksy donde hay escopetas cargadas con flores, así son las canciones de El Primer Viaje del Fantasma (Oui Oui Records, 2013), dulces y dolorosas. La oscuridad en sus letras está a la orden del día para recordarnos que sólo hay una cosa que nos puede sacar de nuestras burbujas polarizadas: la canción.

LEYENDAS DEL ROCK: CACTUS / LA MADERA DURA Y MÍTICA DEL BLUES


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 15/10/13
san.pflei@gmail.com

Los años 60 se estaban yendo cuando en la Costa Oeste de los Estados Unidos el flower power agitaba los confundidos corazones de una juventud golpeada por la Guerra de Vietnam, y el ácido coloreaba los bodegones donde Jimi Hendrix, Janis Joplin y The Doors iluminaban un presente de revolución y un futuro de paz; mientras, en Inglaterra, el folk y el blues comenzaban a tomar la fisonomía de las ciudades industriales, y la psicodelia nacía de un capullo tecnicolor pintarrajeado por los experimentos lisérgicos de Timothy Leary y sus seguidores.

Los grandes festivales de música rock, como el de Woodstock, el de la Isla de Wight y el de Altamont, entre otros, posibilitaron el ascenso de grandes formaciones musicales desconocidas hasta el momento.
Conformado por Tim Bogert al bajo y Carmine Appice a la batería, con la unión de Rusty Day como cantante, y la gran estrella, el guitarrista Jim McCarty, Cactus fue uno de los primeros súper grupos que se formaron en este contexto, en la ciudad de Detroit.

Corría el año 1968 y la banda empezó a sonar a blues con grandes momentos de improvisación, hasta la aparición de su primera placa, Cactus, en 1970. Así Cactus comenzó a desparramar su hard blues progresivo, creando climas de delirio con el manejo genial de la improvisación, aunque las ventas del disco fueron ínfimas, llegando al puesto 54 del ranking norteamericano. Pero Cactus no se dio por vencido, y a comienzos del siguiente año se editó su segunda placa, One Way… Or Another, un disco ajustado y potente lleno de blues rock y pasajes cargados de una fuerza demoledora, y aunque las críticas fueron mejores que las de su primer álbum, las ventas fueron aún más escasas. Pero el éxito de la banda en vivo era arrollador, y hasta llegaron a suspender actuaciones por el descontrol generado por el público debido a los asfixiantes climas psicodélicos y a las arengas políticas de su cantante Rusty Day.

En el otro lado del Océano Atlántico, en Inglaterra, existía una banda de características similares. Habían surgido casi en la misma época y su sonido era muy duro. A esa banda quisieron llamarle Dirigible de Plomo (Lead Zeppelin), pero a la palabra Lead le quitaron la A para que resultase más cómodo en la pronunciación a los americanos del norte. Así nacería Led Zeppelin, la banda que si hubiera escuchado Cactus en sus comienzos, sin dudas hubieran afianzado sus influencias bluseras.

El tema es que en 1971 aparece  el tercer álbum de Cactus titulado Restrictions, cuya repercusión fue menor a la de su segundo disco. En Restrictions la banda volvió a lo orígenes del folk y del blues tradicional, abandonando los matices progresivos, pero sin perder la magia y la fuerza del sonido crudo y rústico de Cactus. Pero debido al poco éxito de ventas de tu tercer disco, el guitarrista Jim McCarty abandonó la banda y Rusty Day fue despedido,  ingresando en su reemplazo Werner Fritzschings en guitarras y Peter French en la voz, publicando con esta formación la placa OTN Sweaty, en 1972, el álbum menos vendido de la banda. Los crecientes desmanes en los shows en vivo y las pocas ventas de los discos provocaron la disolución de Cactus en 1973.

Así se produjo la triste desaparición de una banda poderosa en conceptos, sonidos y climas. Sólo se conservan algunas copias casi perdidas y prácticamente inaccesibles de algunos recopilatorios a manera de homenaje.

Así suena Cactus, como un tren azul y melancólico que, lejos de su paso arrollador, deja una estela de humo que no termina de desaparecer. 

MURGA AGARRATE CATALINA EN CÓRDOBA / AGUA DE ZANJA, PIEL DE VEREDA


Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, miércoles 9/10/13
Foto: Ma. Agustina García del Pino
san.pflei@gmail.com

La murga, el tango y el blues son, quizá, los sonidos más representativos de la cultura rioplatense del siglo XX en adelante. Desde el creciente desarrollo industrial en los márgenes del Río de la Plata, la música y la poesía se han ido fundiendo para cantarle a lo extraño, al crecimiento desmesurado de las ciudades, al filo de las relaciones sociales, a las consecuencias del trabajo industrial, a la soledad, a los amores y a la nostalgia. Bodegones y tablados, hombres de trajes, plumas y caras pintadas. Los carnavales se extendieron en las calles para darle vida a esas cosas que estaban calladas, mudas, y poder transformar las tristezas en alegrías. Así, desde la hermosa ciudad de Montevideo nos contagian las voces con los parches y los platillos para escapar un poco del vertiginoso ruido de la modernidad.

Desde sus inicios, los carnavales fueron inventados para volver locas a las personas; desde la Grecia antigua, pasando por Roma y atravesando toda la Edad Media en la oscura Europa, hasta los múltiples sincretismos carnavalescos sembrados en todo el mundo fruto de tradiciones cristianas y paganas. Dionisio era el dios de la tierra y de la fertilidad, el dios del sexo y la locura. Él, seguido por machos cabríos, volvía locas a las mujeres. Las máscaras y los disfraces servían de catarsis para soltar el veneno que toda sociedad enfrascada tiene. En los abatidos poblados de la Europa medieval los carnavales eran un descenso a los infiernos. Quienes hayan leído el Fausto, de Goethe, recordarán esa maravillosa escena de la Noche de Walpurgis, ese cerro nocturno donde las ánimas, las brujas y la llegada del diablo generaban éxtasis y locuras. En los carnavales, tanto el rey como los esclavos tenían los mismos derechos, era la fiesta de la igualdad. En las magníficas culturas del norte argentino, en Bolivia y en Perú, bailar con el diablo, ensuciarse y divertirse con él para luego enterrarlo, es una de las formas de la redención.

En Uruguay, el alma mater de los carnavales se llama Momo. Este Rey se hace presente en los tablados dando pie y letra a las murgas que, con la fuerza de sus voces, llenan a la gente de hermosa locura. La murga uruguaya, a diferencia de otras murgas, cuenta con una cuerda básica de percusión de redoblante, bombo y platillos, y un coro que alterna entre las trece y las diecisiete voces.

El pasado sábado 5 de octubre, visitó Córdoba la murga uruguaya Agarrate Catalina, una de las murgas más imponentes del paisito vecino. Fundada en el año 2001 y con una importantísima carrera en su haber, la murga llegó a la Docta para presentarnos su espectáculo titulado El Fin del Mundo.

La Sala de las Américas del Pabellón Argentina estaba absolutamente repleta, y unos minutos antes de las 22 hs. subió a las tablas la murga local Contraflor al Resto brindando un espectáculo corto pero contundente, robando aplausos, risas y el reconocimiento del público. Contraflor demostró un altísimo nivel vocal y de guión, y en cuestión de segundos calentaron la sala en bailes y aplausos en cuplés (entradas, sketchs) divertidísimos. Luego, bajo titilantes luces violetas y con alarmantes sonidos de sirenas, iba llegando El Fin del Mundo con Agarrate Catalina.

El Apocalipsis. Efecto invernadero. El planeta es cubierto por una asfixiante nube de gases, los polos y los glaciares están derretidos. Las ciudades están casi deshabitadas. Las selvas y los bosques son desiertos, los ríos y los mares son sólo cuencos de arena y piedra. Y miles de cucarachas ansiosas esperan el cataclismo, el fin de la humanidad para ellas hacerse cargo del mundo, ese sueño que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki dejaron trunco.

En medio de las carcajadas y los aplausos, la murga hizo una desopilante interpretación del fin de mundo protagonizada por cucarachas ansiosas por tomar el control. El punto de vista de estos insectos sobre la malograda raza humana pone en jaque nuestra condición, nos ridiculiza al extremo hasta el punto en el que llegamos a identificarnos más con las valientes cucarachas que con nuestra propia humanidad. Las guerras, la religión, la contaminación, las incongruencias de la política, las drogas, el amor y el sexo son algunos de los temas que estas intrépidas cucarachas pusieron sobre el tapete en una noche cargada de emociones.

Bajo la base rítmica del redoblante, del bombo y los platillos, la murga codirigida por los hermanos Yamandú y Tabaré Cardozo invade los pechos de orgullo, esas cosas que pasan cuando la emoción y la fuerza de lo que se escucha se funden.

Luego de los cuplés de las cucarachas y sus ganas de conquistar el mundo, la murga realizó algunas entradas más y anunció la retirada junto a la murga local Contraflor al Resto, y entre un público feliz la murga bajó del escenario para mezclarse con la gente, bailar y cantar, ganando así las veredas y las calles de Ciudad Universitaria.

La cosa es simple: la alegría está en las calles, y las calles son nuestras.

JUAN IÑAKI PRESENTA "ORGÁNICO" / EL RITUAL DE LO GENUINO

Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 1/10/13
san.pflei@gmail.com

Tiritaba de chuchos mientras en algunos lugares de Córdoba se sentía un temblor proveniente de las sierras. Tirado en la cama, con el termómetro bajo las axilas y con unas anginas que no me permiten salir de mi hogar, apagué el televisor y encendí el equipo de música. Saqué de mi bolso el CD y me puse a observar la cajita del disco. Es que hace unos días recibí Orgánico, el nuevo disco de Juan Iñaki, uno de esos artistas que año a año, disco a disco, demuestra que la vocación artística ligada al compromiso con la tierra y con el tiempo que le toca vivir, más que coherencia es una forma de vida.

Hace varios años me encontré con Juan Iñaki en una fiesta donde eran casi todos músicos, habían tocado en un evento gratuito y al aire libre en el Paseo del Buen Pastor, la típica Misa Criolla navideña. El clima era absolutamente perfecto.

En la zapada se fundían guitarras con charangos, instrumentos de percusión, flautas, voces y risas. Era una noche increíble, muy clara y luminosa. En los paladares había gusto a vino y a fernet.

En un momento de la noche, la dueña de la casa apagó todas las luces y presentó un ritual. Quedamos todos bajo la tutela de las estrellas y la luna. La chica vino con una vasija grande de barro y la puso al medio de una ronda que habíamos hecho, en medio del patio. La vasija contenía aguardiente, café, azúcar y cáscaras de naranja. La anfitriona prendió fuego el alcohol dentro de la vasija y la poción ardió.

Cada uno de los que estábamos allí teníamos que pasar y revolver con un cucharón la mezcla encendida en llamas azules. La idea era que cada uno quemara todo lo malo del año que se iba para comenzar el año entrante con el alma y la conciencia limpia. Cuando el fuego se apagara había que tomarse el brebaje caliente que era todo lo bueno que quedaba de ese año. Esa noche quemamos las guerras, el odio, el rencor, el desgano, el desengaño, los amores perros, el desamor, el egoísmo, la avaricia, la muerte, el hambre y la pobreza, la ignorancia, la corrupción, el valor de lo económico por sobre las relaciones humanas, la complicidad y el silencio.

El mismo Juan Iñaki con el que compartimos esa experiencia tan bella, el próximo 5 de octubre presenta Orgánico, su cuarto material discográfico. Juan Ignacio Berecíbar (como figura en su DNI) viene desarrollando una brillante carrera como cantante de folklore ya que es dueño de una de las voces más hermosas y características en el género.

Juan editó su primer disco titulado Qué Hermoso Sueño en el año 2000 de manera totalmente independiente. Luego, bajo la tutela del sello internacional EMI, grabaría Yo Soy Juan. En el año 2008 editó íntegramente su tercer disco titulado De la Raíz a la Copa y en unos días presentará su cuarto disco.

Más allá de su excelente carrera, la importancia de Orgánico radica en que es el primer disco en el que Juan Iñaki encara el papel de autor de los temas que lo componen. Trece hermosas canciones frescas y descontracturadas hacen de Orgánico un disco para disfrutar a pleno. Además, un bonus track (“Força estranha”) nos remite a las épocas en las que Juan Iñaki se desempeñaba en la banda Caixa da Música interpretando la más bella música brasileña.

Juan Iñaki, además de pisar los más importantes escenarios del país y de Europa, ha colaborado con muchísimos músicos excelentes como Mario Díaz, Damián Verdún, Eduardo Spinazzi, Franco Luciani, Suna Rocha y Cecilia Mezzadra.

El cantante nos invita a la presentación de su cuarto disco titulado Orgánico. El ritual será el próximo jueves 5 de octubre en la sala Agustín Tosco de Luz y Fuerza (Deán Funes 672). Las anticipadas se consiguen en Disquerías Edén.

Canciones donde florece la vida, pantallazos de recuerdos y aromas de la cotidianeidad. Lo inmortal en lo simple. La música nos convoca a un nuevo ritual. 

ECOS EN FUGA PRESENTA CELEBREMOS, SU PRIMER DISCO / UN BRINDIS POR LA UNIÓN DE LA MÚSICA Y LA POESÍA

Por Santiago Pfleiderer, diario Alfil, martes 24/09/13
san.pflei@gmail.com

Así como sucede con la tierra y el agua, con el barro y el fuego y la magia de las manos, lo mismo sucede con el arte primitivo de combinar sonidos para hacer de algo natural algo similar a la alquimia. La música es una de las formas de la magia, es una práctica alquímica donde la conjunción de los sonidos brindados por la naturaleza y la técnica de las manos y de la imaginación provocan algo precioso. La madera convertida en guitarras, el bronce en saxos y la voz humana en un canto celestial. Quizá la música sea la celebración pura de la alquimia, una ciencia oculta que no transforma en oro lo que toca, pero que hace brillar los ojos y las almas. Algo similar ocurre cuando escuchamos Ecos en Fuga: la música se convierte en emoción

Ecos en Fuga es una banda de folklore joven de la ciudad de Córdoba. Sus integrantes pasaron por diversos proyectos musicales como De 3 A 7, Silencio de Negras y Ole Blando! Humedecidos, quizá, por las gotas de un extenso aguacero del cancionero popular argentino, Ecos en Fuga ha desarrollado un estilo de raíz folklórica vinculado más a las corrientes de proyección que a las vetas más tradicionales. Grandísimos artistas como Mercedes Sosa, Chango Farías Gómez, el Cuchi Leguizamón, Jorge Fandermole y el Negro Aguirre, entre otros, son algunos de los chispazos de influencia que iniciaron el fuego en esta joven banda del folklore local.

Además de desarrollar un firme recorrido por los escenarios locales coleccionando aplausos y ovaciones, Ecos en Fuga es una banda que lucha incansablemente por los derechos de los trabajadores de la música, por el reconocimiento de la labor artística formando parte activa de UPA! (Músicos en Movimiento). Además, algunos de sus integrantes también han sido militantes del MuCC (Músicos Convocados de Córdoba), la asociación civil cordobesa que junto a la UMI (Unión de Músicos Independientes) viene trabajando desde hace años por la Ley Nacional de la Música. Generando alianzas y luchando han logrado el reconocimiento de muchísimos artistas locales. Y quizá por eso es que fueron uno de los ganadores de un premio estímulo municipal para la edición de su disco debut titulado Celebremos.

Julián Beaulieu (guitarras), Emanuel Núñez (guitarras), Matías Lubrina (voz, piano y percusión), Lorena Deza (voz y accesorios), Melisa Sargiotti (voz y accesorios), y Mathias Molina Castro (saxos) son quienes integran esta formación dedicada a desparramar un semillero de hermosas canciones que tienen que ver con un sentido poético-musical fresco y renovador. La magnífica ejecución de las guitarras junto a los arreglos de percusión y las líneas del saxo, van dibujando lugares poco comunes en el folklore, espacios prodigiosos para que revoloteen con más dulzura todavía los geniales juegos vocales que la banda propone.

Editado por Edén, grabado y masterizado en JyM y en 1961 Audio Estudio, Celebremos –lejos de ser una promesa- demuestra una bella realidad artística cordobesa con total sinceridad.

El grupo presentará Celebremos, su disco debut, el próximo jueves 26 de septiembre a las 21 hs. en el Salón de Actos del Pabellón Argentina (Ciudad Universitaria). La entrada sale 35 pesos; 30 pesos para estudiantes y jubilados.

Ecos en Fuga nos invita a cantarle a la vida, a celebrar sus colores y sus sonidos. Al igual que la magia de la tierra, del barro, del fuego y de las manos, la música es la alquimia de las emociones.